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¿Puede educarse un gato?

Preguntas, preguntas… algunas son fáciles, otras difíciles y otras imposibles de contestar. Esta es una de esas que se oyen mucho y para las que todo el mundo parece tener una respuesta diferente.

Muchos amantes de los gatos lo son porque piensan que los mininos son almas libres que siempre van a hacer lo que les de la gana y jamás van a dejarse sobornar por los humanos. Y es parte de su encanto, es verdad. Otros piensan que un gato puede ser un gracioso “perrito faldero” si le enseñamos los trucos desde pequeño. Y otros dicen que depende del gato…

 

¿Cuál es mi respuesta? Sí, un gato puede ser educado. Pero sí, depende mucho del gato. Digo que depende del gato igual que puedo deciros que depende del perro en el caso de los caninos e igual que depende de la persona en el caso de los humanos. Es decir, que cada uno es único y como en todo los hay mejor dispuestos, más inteligentes y algunos un poquito menos, con tendencia a hacer unos u otros trucos, más apegados o más vagos.

 

Para nosotras desde OBJETIVO EMOCIÓN siempre cada animal es único y no podemos generalizar, porque aunque todos sean gatos no todos son iguales.

Sea como sea un gato puede educarse.

Os voy a dar la clave: paciencia, paciencia, paciencia… mucha paciencia y si te armas de un mantra que te ayude a no estropear el proceso cuando el gatito haga alguna pifia (como un “uno dos y tres yo me calmaré…”) mejor que mejor.

 

 

Un gato no es un perro. Los perros harían cualquier cosa por un trocito de salchicha, por su juguete favorito, por una caricia, por cualquier cosa que venga de ti que eres su ídolo más absoluto.

Pero el gato… ay, el gato… primero tendremos que encontrar algo que le motive, que le motive mucho… y siento decirte que probablemente no sea tu mera presencia… suelen ser bastante desconfiados con la comida (recordad lo que hablábamos de la neofobia alimentaria), y algunos son muy vagos hasta para jugar.

Esto es el paso más difícil pero encontrar la motivación de tu minino es la clave del éxito.

 

Porque a partir de aquí los procesos de aprendizaje son los mismos para perros, gatos, niños, cuervos, ovejas, gallinas… el cerebro funciona cómo funciona, no somos tan diferentes.

¿Ya sabes lo que vuelve loco a tu gato y que te asesinaría en plena noche a sangre fría por tener? Entonces, empecemos el soborno…

Los gatos no aceptan órdenes, imposiciones, posturas forzadas, etc (y los perros tampoco aunque las antiguas corrientes de adiestramiento digan lo contrario).Con los gatos lo que funciona es lo de siempre pero más a rajatabla. PREMIAR e IGNORAR. ¡Qué sencillo! ¿verdad? Son sólo dos palabras.

 

Pues alá ya está, dadme las gracias os acabo de mostrar el verdadero camino para controlar a ese gato tirano que os trata como esclavos-porporciona-comida. ¿Aún no estáis convencidos? Bueno, yo tampoco… pero es que si todo fuera tan fácil los gatos ya no serían gatos…

Hablemos del acto de premiar. Debemos premiar siempre las conductas que queremos que se repitan

 

 

El gato está tranquilo cuando viene una visita, nosotros premiamos. El gato se sienta cuando se lo pedimos, premiamos. El premio será aquello que más le motive, sobre todo cuando empecemos a trabajar, uno no se mete en modo de trabajo así como así si no está motivado.

A veces es difícil conseguir la relación entre conducta-premio necesaria para el aprendizaje, es decir, que el premio aparezca en el momento justo para que sea relacionado con la conducta.

Sobre todo con los gatos… os diré lo que hace Triple: le ofrezco un premio, me mira, lo mira, lo huele, pasa de él, lo vuelve a mirar, lo vuelve a oler, lo prueba, lo deja, vuelve a acercarse, lo vuelve a probar… vaya que para cuando se lo come ya ni se acuerda de que se había sentado cuando yo dije “sienta”. Gatitos… mi perra ya habría devorado la comida, mi mano, la manga de mi chaqueta y media mesa de la cocina…

¿verdad que sí?

 

 

Pero bueno hay que seguir intentándolo, cuanto más le motive el premio y más conocido sea para él (si se trata de comida) será más fácil que el proceso sea rápido y eficaz.

Y por otra parte recordad IGNORAR las conductas indeseadas y que no queráis que se repitan. Y esto es lo que no debe ser tomado a la ligera. Muchas veces en el caso de los perros decimos ignorar pero somos humanos y de pronto hay un no, una regañina, un castigo pequeño, una mala cara… y no es lo ideal, pero al perro no le pasa nada.

Con los gatos nunca y repito nunca y lo digo bien alto aunque la gente que se desespera con sus gatos malignos me critique, NUNCA hay que castigar.

Primero porque el castigo no sirve con un gato, si piensas que tu gato ha sido entrenado en el fuego del infierno para hacerte la vida de esclavo humano imposible lo más probable es que decida vengarse en vez de someterse ante un castigo (¿tienen los gatos deseos de venganza?

Probablemente no, pero alguna vez me gustaría ser gato para poder saberlo…). 

 

Un castigo a un gato sólo le produce frustración y fomenta la agresividad. No olvidéis que los felinos domésticos son especialmente sensibles al estrés ¿y qué hay más estresante que que te griten, te encierren, den golpes para asustarte o te amenacen con una zapatilla? NUNCA castigar. Ignorar las conductas que no se desean es la clave para que desaparezcan.

 

Y creedme lo sé a veces es muy difícil controlarse e ignorar algunas cositas… para eso os recomiendo un mantra y respiraciones profundas.Si combinamos los premios de las conductas que nos gustan con ignorar lo que no nos mola, el gato pronto empezará a comprender que con esto no consigue nada de nada y sin embargo si hace esta otra cosa algo bueno aparece en su vida.

No existen los milagros amigos, todo requiere trabajo y paciencia y hay gatos que pronto empezarán a responder a nuestra nueva actitud y habrá otros cuantos que hagan progresos tan lentamente que apenas los notemos hasta pasado el tiempo. Pero por eso es por lo que queremos tanto a nuestro minino ¿no?

Porque él es único.

 

 

Paciencia, respeto y mucho amor, deseo que a todos os enseñen de la misma forma.

Un abrazo


MARÍA

 

1 comentario en “¿Puede educarse un gato?

  1. Mi gatito Michu! Muy inteligente.

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