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EDUCAR : UNA MISIÓN (A VECES ) DE RIESGO

Antes de empezar con el tema de hoy me gustaría que supieseis que no pretendo que estéis de acuerdo con todo lo que escribo, simplemente os hablo sobre temas que me parecen interesantes, y transmitiros alguno de los conocimientos que he ido adquiriendo y sigo adquiriendo para que podáis reflexionar y formaos un pensamiento crítico sobre ello.

Y ahora al tema de hoy, hoy me gustaría hablar sobre los hijos, lo primero de todo no soy madre, puede que algún día lo sea.

Esto tampoco es una lección de cómo tenéis que criar a vuestros hijos, pero sí que es una reflexión de lo que he ido observando cuando he trabajado con niños y adolescentes, de vivencias personales y conocimientos por mi formación.

 

Para empezar igual que cada adulto somos distintos y tenemos unas características que nos definen, con los niños pasa exactamente igual, desde que son bebés. Habrá niños que duerman más,  o sean más activos, o coman mejor…. Cada persona es un mundo desde que nacemos, por lo que educar a todos los niños de la misma manera me parece una de las mayores tonterías del mundo.

 

  • EJEMPLO 1

Tienes dos hijos, uno de ellos les encanta el deporte, y otro que prefiere pintar o dibujar. Queremos darle un refuerzo positivo porque han realizado alguna conducta que queremos que repita y premiamos a los dos con irnos a jugar al baloncesto. Seguramente el niño al que le gusta pintar disfrute porque está pasando tiempo con nosotros pero quizá no sea el refuerzo más adecuado.

 

  • EJEMPLO 2

Tenemos dos hijos uno estudia mucho y es muy responsable y al otro le cuesta mucho ponerse, no le interesa tanto estudiar y suspende por vago de vez en cuando.

Un día el más perezoso saca un 10 en un examen y le compramos un super juguete maravilloso para premiarle, y al otro como es algo que ya hace nunca le decimos ni siquiera lo bien que lo hace o lo orgulloso que nos sentimos de él.

¿Realmente es algo bueno? NOOOOOOOOOOOOO .

Que no haya que criarles exactamente igual tampoco quiere decir que haya que hacer diferencias porque podremos perjudicar además la relación entre los hermanos.

 

Hay una cosa que siempre me hace mucha gracia también cuando se castiga a un niño y por detrás, los abuelos, los tíos, los amigos…. Les dan el helado que les has dicho que no les ibas a dar o dicen, déjalo pobrecito…

Creo que a ningún progenitor le gusta ver llorar a sus hijos, pero si encima de que ha tenido la fuerza suficiente pare decirles que lo que está haciendo no está bien y se va a apagar la tele o no se va a comer el helado y vas tú por detrás y le das el helado o le dejas ver la tele le quitas toda la autoridad, y la persona que luego está más tiempo con ese niño o niña es esa persona.

Todos hemos hecho cosas mal de pequeños, ninguno hemos sido un santo, y nos han regañado, nos han castigado, nos hemos enfadado, hemos llorado y yo la verdad no creo que tenga ningún trauma por ello.

Lo que eso me ha enseñado es que cada acto tiene sus consecuencias buenas o malas, (aunque estoy más de acuerdo con el refuerzo positivo).

 

También me ha tocado hablar con adolescentes que me dicen que ellos en casa no hacen nada y con progenitores que dicen que es que yo no quiero que pasen lo que yo pase, quiero que disfruten que son niños o son jóvenes.

Muy bien, luego esos jóvenes van a la universidad y no saben ni hacerse un huevo frito, ni poner la lavadora… tienes que prepararles la comida, te traen la ropa a lavar y planchar y tú que pensabas ahora tener más tiempo para dedicarte a ti es imposible.

 

Si has estado esclavizado o realizando trabajos forzosos no entiendo que no quieras que tu hijo no colabore o realice alguna de las tareas del hogar (siempre dependiendo de su edad y capacidad claro)

¿No quieres que sea un ser independiente? ¿No quieres que sepa valerse por sí mismo?

 

Sé que lo que estoy contando no es fácil, por supuesto, hay veces que estás cansada o estresada y no actúas con tus hijos de la manera más adecuada, de verdad lo sé, y no pasa nada no existen super personas que lo hagan todo perfecto.

Cometeremos errores durante toda nuestra vida y es importante cometerlos porque de ellos aprendemos, pero no por saber que a veces fallamos, vamos a dejar de intentarlo.

Y a aquellos que todavía no tenemos hijos, y nos da pena ver llorar a un niño porque su madre o su padre lo ha regañado, recordemos que no estamos 24 horas al día con ese niño, que a todos nos han regañado y que educar es un trabajo muy duro que requiere mucho esfuerzo y dedicación y que igual en el momento de ese enfado el que más apoyo necesita es ese padre o esa madre que se está esforzando por enseñar a ese niños.

 


ROSANA