
Que levante la mano la que no se ha sentido nunca insegura, poca cosa, avergonzada de sí misma, o mega ridícula con algo que le ha pasado.
¡Todas nos hemos sentido así en algún momento!
El equivocarnos, el hacer el ridículo más espantoso, el compararnos o el sentirnos inseguras a veces. Forma parte de la vida y de nuestra condición de seres humanos, es así y punto. Y cuanto antes lo aceptamos y aprendemos a bailar con nuestra parte oscura, fea y bochornosa antes comenzaremos a saber disfrutar de la vida.
Querer a alguien cuando toda fluye, cuando todo es bonito es más fácil que comer pipas.
Quererte cuando todo te va bien, o cuando te ves bien, es fácil y sencillo.
Lo complicado viene cuando te ves gorda, sientes que nadie quiere estar contigo, haces el ridículo, o crees que no vales nada porque has tomado una mala decisión. Ahí es donde empieza el verdadero acto de amor propio y es el que tenemos bastante descuidado.
Seguro que te ha pasado alguna vez que te has sentido tan abochornada que solo deseabas que la tierra te tragase y desaparecer.
Recuerdo un día hace años, que estaba yo esperando que me atendiesen en una empresa mientras me miraba las deportivas, cuando ¡Horror! veo que algo me asoma por el final de la pata de mi pantalón….
¡Es un calcetín usado! ¡NOOO!
¡Maldita sea mi manía, de por hacer más rápido quitarme los pantalones sin quitarme los calcetines haciendo un burruño y meterlos en el armario hasta el día siguiente!
Que siempre he sido un desastre para quitarme la ropa es una realidad, que no iba a solucionar nada fustigándome en esos tensos momentos también lo era ¡Necesitaba un plan de acción inmediato!
Miré a mi alrededor, en apariencia nadie se había dado cuenta, había varios trabajadores sentados en sus mesas, atendiendo clientes o llamadas telefónicas, así que con la agilidad y estilismo de una gacela coja, me agaché, terminé de sacar el calcetín renegrido y me lo guardé en el bolsillo de la cazadora.
Ante estas situaciones frecuentes en el tiempo, me acabé dando cuenta que yo era así, y que me tenía que querer con esa inclinación al caos y las situaciones avergonzantes.
Y he aprendido a reírme de ello, porque forma parte de mí.
Por eso, no te exijas tanto a ti misma, que la perfección es aburrida, que todos la cagamos alguna vez, que todos tomamos decisiones de mierda que nos dejan hundidas en el fango, y que a todos nos pasan cosas ridículas que dan vergüenza ajena, pero que tú eres genial así, con eso y con mucho más
Ahora confiesa, ¿Tienes alguna historia para olvidar de esas bochornosas?
Un abrazo Noelia
